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Leucovorina

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La leucovorina, también conocida como ácido folínico, es una forma sintética de la vitamina B9 que solo está disponible con receta médica. Hasta hace poco se utilizaba principalmente en pacientes con cáncer, pero actualmente se estudia su uso en el tratamiento de la deficiencia cerebral de folato (DCF), una condición rara que puede asociarse con algunos síntomas relacionados con el autismo.

La DCF se produce cuando el cerebro no recibe suficiente folato, aunque los niveles en sangre sean normales. El folato es esencial para el crecimiento y funcionamiento del cerebro. Su déficit puede causar retrasos en el desarrollo, dificultades en el lenguaje y la comunicación, convulsiones u otros problemas neurológicos. También puede generar comportamientos y síntomas similares a los observados en el autismo. Las causas de la DCF pueden incluir:

Factores genéticos, como mutaciones en el gen FOLR1.

Factores autoinmunes, cuando el propio cuerpo produce anticuerpos que bloquean la entrada del folato al cerebro (esta es la forma más común).

Cuando están presentes anticuerpos bloqueantes, los síntomas pueden parecerse a los del autismo. La leucovorina puede superar estos bloqueos y aportar directamente al cerebro la forma activa de folato. Según estudios publicados hasta 2024, aproximadamente el 85 % de los niños con DCF muestran mejoras en al menos un área, especialmente en comunicación y lenguaje. Los efectos secundarios suelen ser leves, como agitación, dolor de cabeza, insomnio o aumento de la agresividad en alrededor del 10 % de los casos.

Actualmente, no se conoce con exactitud la relación entre la DCF y el autismo, ni la proporción de personas con autismo que pueden presentar DCF. Algunos estudios sugieren que, en ciertos casos, la DCF podría influir en el desarrollo del autismo, especialmente en personas con dificultades de lenguaje o con mayores necesidades de apoyo. Sin embargo, es importante subrayar que la DCF es muy rara y que no todas las personas con autismo la presentan.

Para determinar si un niño tiene DCF, los médicos pueden realizar:

Una punción lumbar, que mide el folato en el líquido cefalorraquídeo.

Un análisis de sangre (FRAT), que detecta anticuerpos bloqueantes.

Cuando estas pruebas no son posibles, los médicos pueden probar un tratamiento con leucovorina y hacer un seguimiento cercano.

A pesar de los resultados prometedores, los estudios coinciden en que se necesita más investigación para confirmar la eficacia y seguridad de la leucovorina en población autista. Por tanto, la leucovorina no es un tratamiento universal para el autismo y solo debería utilizarse bajo supervisión médica en niños con DCF confirmada o anticuerpos bloqueantes del folato. Los suplementos habituales de folato no son un sustituto y podrían incluso resultar perjudiciales.

Referencias

Cerebral Folate Deficiency

Folate Receptor Alpha Autoantibodies and Leucovorin (Folinic Acid)

Treatment in Autism Spectrum Disorders: A Systematic Review and Meta-Analysis

Enlaces

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34834493/


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